La Leona – Marina Uranga Pando

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By Hugo Lujan, EYCEJ Community Organizer

*Translated in English below.

“Marina, alguna ves a estado enamorada?”

“Si pero los hombres son muy mendigos.”

“A ver, porque?” le pregunte.

“Una ves, me enamore con un hombre que era muy celoso. Pero el, si quería andar de aquí para haya con Viejas del vecindario y el muy sin vergüenza pitándome el carro cada ves que pasa por la calle para que yo viera. Y luego cuando llegaba a la casa, me preguntaba, ‘Que no oíste cuando te pite el carro?’ Yo le contestaba, ‘Si te escuche. Pero el pito no es mi rienda.’ En una de esas me quiso dar una cachetada, pero no me la dio, pues porque yo tenia muy bien cabeceo. Esa ves el se salió, y me cerro todas las puertas y ventanas para que no me fuera. Al momento que ya no se veía su carro, agarre una lámpara, y la avente hacia la ventana,. Y por ahí mismito me salí. Me fui directo a la casa de mi papa donde me pregunto, ‘que pazo?’ ‘Pues me quiso dar una cachetada.’ ‘Y te la dio?’ ‘No, Pero no me voy a esperar a que me la de.’ Cuando le pedí que me divorciara, el me dijo “No. Que porque en esta familia, nadie se divorcia.” En ese momento lo mire directo a los ojos y le dije. ‘Me divorcias tu, o me divorcia otro. Pero si no me divorcias tu, te juro que no me vuelves a ver en tu vida.‘ Mi mama lo mira y le dice- ‘Hazle caso a La Leona, que bien sabes que lo que te promete, te lo cumple.’

“Y la divorcio?”

“Pues Si.”

“jajaja So le dicen La Leona?”

“Si”

“Y porque la Leona?” Le pregunte.

“Porque nadie me podía decir que puedo y que no puedo hacer.”

Conocí a La Leona, conocida en ese momento, como Doña Marina, hace 3 años en un 4 de julio en Rosewood Park, donde nos pusimos una mesa para inscribirse miembros de la comunidad para un taller de Oratoria Publica. Mi primera impresión de Marina era su pequeño cuerpo y el amigable sentido del humor. Después de 30 minutos de conversación, Doña Marina se inscribió en el lista para el taller, y me pidió que le llame para recordarle y recogerla de su casa el día del taller. Dos semanas más tarde, la recogí y la llevé a nuestro centro comunitario para la primera parte del taller.

A lo largo de un par de semanas, el primer viaje a la oficina se convirtió en paseos semanales. Después de un par de meses, recogerla todos los días a las 10am se convirtió en rutina. Todos los días se inició con, “Buenos Días Marina! Como amaneció hoy?” Ella respondería con “Acostada, y en ayunas. Que tenemos que hacer hoy?” De 8 -10 horas más tarde en el viaje de regreso a su casa, ella cerraba el día con “Que hacemos Mañana? Y una que hora me levantas?” Esto se convirtió en nuestro ritual diario.

Marina y yo pasamos muchos días juntos. Minuciosas sus muchas historias, ella compartía muchos sobre sus trabajos industriales donde era una de las pocas mujeres en citio lleno de hombres en los 60’s. Ella nunca dudó en llamarle la atención a los hombres que acosaban a ella o a sus amigas en el trabajo. Mientras trabajaba en la Compañía de Neumáticos Firestone por la Firestone Blvd, compartió que en su segundo día de trabajo, ella se acercó a su jefe y le exigió que se desarrolle una políca para disciplinar a hombres que molestaban a empleadas. Mientras trabajaba en un centro de fusión de metal, ella trato de organizar a los trabajadores para que entre la Unión. Fue aquí donde se enteró de reuniones públicas donde ella también exigía el uso de equipos de seguridad para todos los trabajadores en el lugar.

Durante el tiempo que pasó en nuestra oficina, comenzamos a organizar nuestras reuniones mensuales para adultos. En cuestión de meses, ella se nombro a sí misma como la secretaria del centro, llevaba la cuenta de los calendarios mensuales, recordó a los miembros de la comunidad sobre las reuniones, preparados para las visitas a Bell Gardens High School, y se encargó de plántulas de la La Cosecha Colectiva. Con el tiempo, usando una placa de metal con su nombre, declaró un escritorio en la oficina de la organización como el escritorio de “Marina U. Pando.”, a la vez entregándome una lista de los materiales que va a necesitar para llevar a cabo sus responsabilidades.

En su segundo año, fue invitada a hablar en UCLA, donde tuve la oportunidad de verla florecer en una oradora pública increíble y encarnan la líder que siempre pensó que nunca estaría preparada para llegar a ser. Con sorprendente carisma, chistes e historias personales, se refirió a su experiencia de trabajo en las industrias tóxicas y la importancia en la protección de las comunidades y los trabajadores contra los humos tóxicos dentro de las instalaciones. Cerró con invitar a los estudiantes y profesores a visitar a su comunidad y aprender acerca de las formas que pueden apoyar su trabajo. En un momento más tarde, ella también fue invitada a hablar en un panel de líderes mujeres con Inner City Struggle donde según ella, estaríamos “celosos en la cantidad de gente que la amaba.”

Al convertirse cómoda hablando en público, no había nada que la detuviera. En una reunión pública, después de que trabajadores de un desolladero en Vernon terminaron afirmando que han estado trabajando allí durante años y nunca han olido el hedor que salía de la planta, Marina se levantó lentamente, se acercó al micrófono y dijo-

“Antes trabajaba en una compañía donde derretían metales. Para que el olor de los metales no me molestara, lo que hacia era fumar cigarros. Después de trabajar ahí por muchos anos, se me fue el olor y sabor. Hoy le doy muchas gracias a dios por cuitarme el olfato para no tener que oler los olores que salen de esa compañía. Y a los trabajadores, si ya no lo huelen, mejor váyanse al doctor para que no terminen como yo.”

Debido a su excepcional liderazgo y dedicación al movimiento de justicia ambiental, se le concedió a Marina el ‘Premio Margarita Holguín’ de EYCEJ en 2014.

Cerca de sus últimos meses, Marina nos acompaño a la reunión NEJAC (Consejo Asesor Nacional de Justicia Ambiental) con el Moving Forward Network para exigir que la Agencia de Protección Ambiental de Estados Unidos haga un estudio más detallado sobre la contaminación de las emisiones de diesel y empuje para la tecnología de cero emisiones en nuestras comunidades. En su última semana con nosotros, ella había comenzado pidiendo aprender a usar una computadora para poder enviar y recibir correos electrónicos. No había límites a su impulso para seguir creciendo y aprendiendo.

El Sábado, 06 de junio 2015, después de una operación difícil, Marina Uranga Pando comenzó su camino en la vida siguiente, dejando con nosotros un legado inolvidable y las historias de su vida como un testimonio de lo verdaderamente poderoso que podemos ser. En recuerdo de ella, he llegado a considerarme muy bendecido de haber conocido a Marina. Tengo la suerte de haber sido testigo de la cantidad de fuerza, la sabiduría, el coraje y la dignidad que una persona puede llevar; además presenciarlo en acción.

Para muchos era Doña Marina.

Para mí era un luchadora por los derechos de la mujer y los derechos de los trabajadores.

Una luchadora por la vida de su comunidad.

Una artista con sus muchas bromas.

Narradora increíble.

La Mil Usos.

Para mí, ella era La Leona.

En una conversación dos semanas antes de su muerte le pregunté “Marina, si se nos vaya, ay algo que le gustaría dejar saber a su familia o a sus amistades?” “Pues Si. A mi hija Idalia, muchas gracias por todo lo que me cuidaste y todo lo que haces por mi. Que no se que hice para merecerme a una hija como tu. Se que te va doler que me valla, pero quiero que sepas que te quiero mucho. A mis nietos, que cuiden a su mama, y que también los quiero mucho. Y todas mis amistades, que no vivan la vida como pendejos. Vívanla siempre a lo que puedan.”

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“Marina, have you ever been in love?”

“Yes, but men are stupid.”

“Let’s see, why?” I asked her.

“Once, I fell in love with a man who was very jealous. I was not allowed to do anything. But according to him it was ok for him to be driving around the neighborhoods with other women in his car. That shameless man would honk at me each time he would drive by just so that I would see him with the other women. And then when he got home, he would ask me, ‘Didn’t you hear me honking at you?’ I would answer, ‘I did hear you. But the honk is not my rein.’ In one of those fights, he tried to slap me but was not able to because I had very quick reflexes. That day, he left the house and closed all the doors and windows so that I would not leave. I waited until I could no longer see his car, grabbed a lamp, and threw it out the window; then I jumped out. I went straight to my father’s house where my father asked me, ‘What happened?’ ‘Well, he wanted to slap me.’ ‘And did he slap you?’ ‘No, but I will not wait around until it happens.’ When I asked him to divorce me, he said ‘No. Because there are no divorces in this family.’ When he said that, I looked in his eyes and told him. ‘You will help me with the divorce, or I will find someone else to do it. But if you don’t help me, I swear you will not see me again for the rest of your life.’ My mother looks at him and said, ‘Do as La Leona asks you, because you know the promises she makes, she keeps.’”

“Did he divorce you?” I asked.

“Well Yes.”

” Why do they call you La Leona?” I asked.

“Because no one can tell me what I can and can not do.”

I met La Leona, known to me at that moment as Doña Marina, 3 years ago at a 4th of July event in Rosewood Park where we set a table to sign up community members for a Public Speaking 101 workshop. My first impression of Marina was her small build body and loud sense of humor. After 30 minutes of talking, she then signed up for the workshop, and asked me to remind her and pick her up from her house. Two weeks later, I picked her up and brought her to the community room for the first portion of the workshop.

Throughout a couple of weeks, the first ride to the office slowly became weekly rides. In about a couple of months, picking her up every day at 10am became routine. Every day began with, “Good Morning Marina, how did you wake up?” She would respond with, “Laying down and fasting. What do we have to do today?” Sometimes 8 -10 hours later on the ride back to her house, she closed the day with “What are we doing tomorrow? And, what time will you be picking me up?” This became our daily ritual.

Marina and I spent many days together. Through her many stories, she shared many of working in industries, being one of few women in an industry full of men. She never hesitated to snap back at men harassing her or her friends at work. While working at the Firestone Tire Company down Firestone Blvd, she shared that on her 2nd day of work, she walked up to her boss and demanded that a policy be developed to discipline men who would catcall female employees. While working at a metal melting facility, she talked about organizing workers to bring in the Union. It was here where she first learned about public meetings where she also pushed for the use of safety equipment for all workers on site.

During the time she spent in our office, we began with organizing our monthly adult meetings,

Within months, she labeled herself the secretary, kept track of monthly calendars, reminded community members about meetings, prepared for outreach at Bell Gardens High School, and took care of La Cosecha Colectiva seedlings. Eventually, using a Silver desk nameplate reading “Marina U. Pando”, she declared a desk in the organizing office as her own, all while handing me a list of the materials that she will need to accomplish her duties.

In her second year, she was invited to speak at UCLA, where I was able to see her flourish into an amazing public speaker and embody the leader she always thought she would never be ready to become. With striking charisma, jokes, and personal stories, she touched on her background working in toxic industries and the importance in protecting communities and workers from the toxic fumes within the facilities. She closed with inviting students and professors to visit her community and learn about ways that can support her work. At a later time, she was also invited to speak at a women leaders panel with Inner City Struggle where according to her, we would be “jealous at how much people loved her.”

In becoming comfortable speaking in public, there was no stopping her. At a public meeting, after workers from a rendering plant in Vernon finished stating that they have been working there for years and have never smelled the stench, Marina slowly got up, walked to the mic and stated:

“I used to work at a company where they melted metals. I used to smoke cigarettes so that the odors wouldn’t bother me. After working there for many years, I lost my sense of smell and taste. Today I thank God very much for taking my sense of smell so I don’t have to smell the odors that come from that company. And to the workers, if you don’t smell the odors, better go to the doctor so you don’t end up like me.”

Because of her outstanding leadership and dedication to the environmental justice movement, Marina was additionally awarded the EYCEJ ‘Margarita Holguin Award’ in 2014.

Close to her last months, Marina accompanied us to the National Environmental Justice Advisory Council (NEJAC) meeting in San Diego with the Moving Forward Network to demand that the US Environmental Protection Agency do a closer study on contamination from diesel exhaust and push for Zero Emission technology in our communities. In her last week with us, she had begun asking to learn how to use a computer, type, and send emails. There were no limits to her drive to continue growing and learning.

On Saturday, June 6th, 2015, after a tough operation, Marina Uranga Pando began her journey in the after life, leaving with us an unforgettable legacy and stories of her life as a testament of how powerful we can truly be. In remembering her, I have come to consider myself very luck to have met Marina. I am blessed to have witnessed how much strength, wisdom, courage, and dignity one person can carry; furthermore witness it in action.

To many she was Doña Marina.

To me she was a fighter for women’s and worker’s rights.

A fighter for the life of her community.

An artist with her many jokes.

Amazing storyteller.

She was La Mil Usos.

To me she was La Leona.

She left me with this last conversation, two weeks prior to her passing:

I asked her: “Marina, if you pass away, is there something you would like to tell your friends or family?”

“Well Yes. To my daughter Idalia, I don’t know what I did to deserve a daughter like you. Thank you very much for taking care of me and everything you have done for me. I know that it is going to hurt you once I leave, but I want you to know that I love you. My grandchildren, take care for your mother, and I love you. And to all my friends, do not live life like idiots. Live it always to its fullest potential.”

Marina